¿Son seguros los coches eléctricos?

Quizás la pregunta que se suele hacer más de uno es cuáles son los coches más seguros y, si los comparamos con los otros vehículos del mercado, ¿Son más seguros los coches eléctricos que los coches propulsados por motores de combustión (gasolina-gasóleo)? La realidad es que los coches eléctricos son tan seguros o más que un coche movido por motor de combustión. No obstante, esta pregunta abarca muchísimas cuestiones que quedan fuera de este post. Para este artículo nos vamos a centrar en dos temas controvertidos: ¿Cómo responden los coches eléctricos ante incendios? y ¿Cómo responden los coches eléctricos ante colisiones o en los accidentes de tráfico más habituales? En el caso de esta segunda pregunta, nos referimos claramente a los datos que reportan los test de coche que se suelen realizar para observar su comportamiento y poder valorar la seguridad de los autos.

La seguridad del coche eléctrico frente al fuego (incendios)

Cuando Tesla Motors comenzó a forjarse un nombre en el ámbito de la movilidad sostenible, fueron muchos los que, por desconocimiento o mala fe, trataron de empañar lo que, tal y como se ha demostrado con los años, era una de las salidas más viables hacia la búsqueda de una movilidad que redujera de manera notable la emisión de gases efecto invernadero. Concretamente, en el mundo de la automoción hay mucha gente que se beneficia de que los automóviles se muevan con motores de combustión y que no está dispuesta a perder usuarios a favor de un medio de transporte menos contaminante. Por este motivo, cuando los coches eléctricos de Tesla se convirtieron en una realidad, había gente que defendía que los coches eléctricos no eran seguros porque, al igual que no podíamos usar un secador de pelo debajo de la ducha porque nos electrocutaríamos, no podíamos usar el vehículo eléctrico bajo la lluvia ni mucho menos proceder a la recarga del coche eléctrico si chispeaba. Evidentemente, esta clase de augurios expresados con intención disuasoria para un lector actual son producto de una mente loca o infantil: con la evolución que ha tenido toda la tecnología que rodea la construcción de vehículos en general y de vehículos eléctricos en particular, esta idea es más que desechable, pues las baterías de los autos eléctricos están bien protegidas (más les vale a los fabricantes tener este aspecto bien atado) y no corremos peligro en este sentido; en realidad, existen pruebas de coches que ponen a este tipo de vehículos en situaciones límite relacionadas con el agua y se ha demostrado que son tan seguros en este aspecto como los vehículos tradicionales.

Por otro lado, también podemos afirmar de manera intuitiva que los coches eléctricos son más seguros frente al fuego que los coches de gasolina y el razonamiento es transparente, puesto que no tienen un tanque de este líquido a cuestas que acaba siendo un polvorín en ciertas situaciones. ¿Esto significa que los coches eléctricos no se incendian? No; de hecho, ya ha habido algún caso de incendio en vehículos eléctricos, pero siempre en accidentes de coche muy graves, por lo que se comportan del mismo modo que los vehículos con motor de combustión (a excepción, como decimos, de esa carga de líquido inflamable que no llevan encima). En general, se afirma que los coches eléctricos son menos proclives a sufrir incendios que los coches de motor de combustión.

Sin embargo, centrémonos en el aspecto clave: las baterías. Uno de los miedos que surgió hace unos años era que, si las baterías de los teléfonos móviles se hinchaban, inflamaban y explotaban en algunas ocasiones, quizás podría suceder esto con las baterías de los coches eléctricos. Las baterías de los coches eléctricos no son inflamables y esto es así porque los ingenieros que las diseñan se encargan de que no lo sean, para lo cual se emplean diferentes técnicas dependiendo del fabricante. Así, por ejemplo, Tesla Motors, que crea sus propias baterías de iones de litio y las vende a otras empresas como Toyota, ha creado un sistema de seguridad en sus baterías para automóvil que incluye, como base, un sistema de refrigeración que consigue que la temperatura de la batería esté a niveles bajos cuando el coche está en marcha, un sistema de desconexión automática de las baterías (gracias a la presencia de sensores) cuando éstas pueden sufrir algún daño (como en casos de colisión) y una separación entre ellas con cajas de acero que impide que el fuego se extienda de una a otra. Obviamente, las baterías no son infalibles, concentran mucha densidad de energía y se pueden calentar, fundir por exceso de calentamiento o pueden llegar a incendiarse, pero no explotarán de manera repentina (como un tanque de gasolina), sino que comenzará a surgir una pequeña llama que crecerá poco a poco, por lo que podremos tener tiempo de salir del vehículo si esto sucede.

¿Y qué pasa con los coches eléctricos en los accidentes de tráfico?

A estas alturas todos somos conscientes de que la gran diferencia entre los coches con motor de combustión y los coches con motor eléctrico son las baterías: el hecho de que se muevan con baterías se refleja en la carencia de embrague, la ausencia de cambio de marchas y la respuesta instantánea que tiene el vehículo al acelerador y al freno. Las baterías son también una pieza clave del coche eléctrico por su colocación, puesto que normalmente ocupan la parte inferior del habitáculo, consiguiendo que el vehículo sea más estable que uno tradicional porque su centro de gravedad está más bajo; en este sentido, el coche eléctrico es como si fuera un deportivo, tan difícil volcar o desestabilizar en las curvas. Además, en caso de impacto muy fuerte con otro objeto, las baterías se desactivan de manera automática gracias a los sensores que hemos mencionado antes.

Como podéis ver en este vídeo, es increíble como ante un golpe lateral las baterías alojadas en la parte inferior del Tesla Model S evita que el pilar entre en el habitáculo del piloto como sí ocurre en el resto de coches de gamas similares del vídeo:

En general, el coche eléctrico es tan seguro como el tradicional porque está diseñado como los coches con motores de combustión: cuenta con airbags, con zonas de absorción de impactos, cinturones de seguridad, etc. Muchos de los vehículos eléctricos que han sufrido las pruebas de coche del Programa Europeo de Evaluación de Automóviles Nuevos cuentan con cinco estrellas por su diseño, como el Nissan Leaf (del que acaba de anunciarse su nuevo modelo, con un diseño mucho más atractivo), y el Tesla Model S es, según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (la NHTSA, esto es, la agencia americana encargada de evaluar la seguridad de los vehículos), el auto más seguro del mundo (y, añadimos, el mejor coche eléctrico), entre otras cosas, porque, si se produce un choque lateral con este vehículo, el habitáculo apenas se deforma gracias a que el impacto lo absorben las baterías eléctricas.

¿Que coche es más seguro?

Podemos afirmar que un coche eléctrico es tan seguro como un coche de combustión, pero ¿son más seguros los vehículos eléctricos? Si tomamos como ejemplo el Model S de Tesla, evidentemente podríamos afirmar que sí, que son coches mucho más seguros que los de combustión, pero esta afirmación no sería del todo cierta… ¿Sería un Dacia eléctrico más seguro que un clase S de Mercedes por el mero hecho de ser eléctrico? Lo dudo mucho, pero quién sabe, cuando Dacia saque su coche eléctrico igual nos llevamos una sorpresa 😉